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lunes, 8 de junio de 2009

Dorothea Lange, U.S. 99


Calexico, Bakersfield, Famoso, Tulare, Fresno, Sacramento...
Es un duro camino el de servir al Señor.

En la U.S. 99. Cerca de Brawley, Imperial County. Madre sin hogar con el más pequeño de sus siete hijos, a pie por la carretera desde Phoenix, Arizona, donde cosechaban algodón. Se dirigen a San Diego, donde el padre espera conseguir ayuda "ya que una vez vivió allí".

Madre de tres, cinco, siete, once niños... No lo conseguimos. Queremos regresar. Nos hemos fundido el coche. Nos hemos fundido la tienda. Vivimos como cerdos... Es un duro camino el de servir al Señor.

Quieren volver a Missouri si alguna vez consiguen el dinero.
La próxima vez prueba con el tren
Viaja mientras duermes
Southern Pacific

Arruinados, el bebé enfermo, problemas con el coche... Nos morimos de hambre y nos alimentamos de quizás. Tal vez podríamos encontrar algún trabajillo si consiguiésemos algo para ir tirando.
Se buscan recolectores de algodón
Cabañas amuebladas
No dicen cuánto pagan.

Es un duro camino el de servir al Señor.






lunes, 12 de enero de 2009

Cartografiar la Rayuela de Julio Cortázar,


"—En el fondo —dijo Gregorovius—, París es una enorme metáfora."
Julio Cortázar, Rayuela, 26

Cartografiar la Rayuela, cartografiar el París de la Rayuela, porque finalmente era una cuestión de tiempo: tiempo para indexar las menciones, los lugares, los trayectos, tiempo para distribuirlos sobre un mapa, tiempo para revisar el resultado, tiempo para darse el tiempo de disfrutar releyendo y situando chinchetas e hilos. Cartografiar la Rayuela, como otro modo de hacer ver que las ficciones se interpelan unas a otras: la ficción de la novela, de la anti-novela, y la ficción del mapa. Cartografiar y expandir sobre el espacio fragmentos que son otra lectura posible: rayuelizar un mapa de París. Un mapa del París-Rayuela que supla las carencias de esas ediciones en las que simplemente se añade un apéndice, casi un cilio sin impulso, con el mapa de un París-a-secas.

La leyenda,

El mapa del mapa es sencillo por demás: los puntos representan menciones a lugares, a los sucesos en ellos, a los pensamientos con localidad. Cuando en un mismo pasaje se mencionan diversas calles se resalta en negrita, por más obvio que sea a veces, el lugar preciso al que corresponde el punto en el mapa. Los trayectos, reales o imaginados, se representan mediante lineas. Uno puede seguir el paseo de un Oliveira que acompaña a Berthe Trépat a casa, puede seguir dos líneas que se aproximan hasta el lugar de un encuentro improvable, puede... En ocasiones, los fragmentos se han extendido mucho más allá de lo estrictamente necesario para atestiguar la mención a un punto concreto. La única razón para ello es el gusto personal del cartógrafo.

Disfrútenlo.

lunes, 5 de mayo de 2008

Aproximación psicogeográfica, Terrae incognitae


(1) En un mapa de 1529 Diego Ribero representa Sudamérica con un perfil que por fin está próximo a cerrarse. Desde la fina línea representada por Nicolo Caveri en 1502 -sin estrecho de Magallanes, ni aproximación al mismo-, pasando por la franja de tierra que se expone en el mapa de Johannes de Stobnicza de 1512 bajo el rótulo de terrae incognitae, y hasta el mapa de Ribero, la capacidad imaginativa de los cartógrafos europeos se golpea durante casi medio siglo contra una realidad incierta. Alguno de esos mapas pasa por ser una imagen perfecta de la incertidumbre: en ellos todo sucede como si alguien hubiese encendido un gran faro en Europa, iluminando la costa atlántica de América pero dejando por el mismo motivo la costa pacífica a oscuras.


(2) En un pasaje de Las confesiones de un inglés comedor de opio, el protagonista cuenta los placeres que el opio le proporciona en sus sábados orgiásticos y la relación que dichos placeres tienen con la asiduidad a dos espacios contrapuestos: la ópera y los alrededores de los mercados, donde las clases populares acuden a invertir su salario:

"llevado por la intención de asistir en lo posible a un espectáculo por el que sentía tan plena simpatía, era frecuente que los sábados por la noche, después de tomar opio, me echase a caminar, sin fijarme en la dirección ni en la distancia, hacia los mercados y otros lugares de Londres donde acuden los pobres la noche del sábado para gastar su dinero."

Thomas de Quincey, Confesiones de un inglés comedor de opio

En esas salidas, junto al trato con los desfavorecidos el protagonista aprende algo sobre la ciudad onírica, sobre la ciudad narcotizada. La experiencia de la ciudad tomada por el hilo del opio se aproxima de modo inverosímil a la vivencia del viaje oceánico:

"A veces, en mis intentos de navegar de vuelta a casa con arreglo a los principios náuticos, fijando la mirada en la estrella polar y buscando ambiciosamente el paso del Noroeste en lugar de circunnavegar todos los cabos y puntas que doblara en mi viaje de salida, terminaba por tropezarme con los más arduos problemas en forma de callejuelas intrincadas, entradas misteriosísimas y calles sin salida, que eran como enigmas de la esfinge que hubiesen burlado la audacia de los mozos de cuerda y confundido el intelecto de los cocheros. Casi me persuadía por momentos de ser el primero en descubrir algunas de esas terrae incognitae y dudaba de que figurasen en los mapas modernos de Londres."

Thomas de Quincey, Ibíd.


(3) Tomar un mapa de la ciudad que se habita y una botella de bourbon; trazar los itinerarios habituales durante el tiempo que se estime necesario (para la mayoría un semestre bastará); el espacio sin trazos valdrá como terrae incognitae, es decir, como objetivo; lanzar una moneda o cualquier otro objeto sobre el mapa, de tal manera que marque un punto aproximado de destino dentro del área-objetivo (el rigor es aquí contraproducente); dejar el mapa en casa, salir a la calle, ingerir dosis suficientes de bourbon e iniciar una aproximación zigzagueante a la zona indicada por la moneda; lograr el objetivo y regresar por el camino más corto a casa.


domingo, 9 de diciembre de 2007

La ciudad 6, Nevsky Prospekt


En la gran literatura rusa del XIX la calle y sus personajes tienen una incidencia temática radical. El hombre que protagoniza la novela de Gogol, Dostoyevski o Toltói vive en un esquema social en el que comienzan a destacarse las consecuencias típicas de una incipiente vida urbana y, aunque puedan ser vistas desde una perspectiva rural, la ciudad ya ha entrado a formar parte de los grandes problemas rusos. En particular, el nuevo escenario que supondrá San Peterburgo, cuya fundación en 1703 compensaba el peso de Moscú como capital religiosa, junto con los acontecimientos derivados de la abolición de la servidumbre en 1861, supone un caladero fundamental para la incorporación de la multitud como personaje. Aparece en este momento el leitmotiv de la Nevsky Prospekt. La vida que la masa lleva a cabo en ella y, como consecuencia, los tiempos que la propia calle marca serán el personaje central del relato de Gogol, que pasará a formar parte del patrimonio literario para la inspiración de las siguientes generaciones. En buena medida, parece como si, tal y como dirá Marshal Bermann, toda la vida pública de la nueva sociedad urbana rusa girara en torno a esta calle.