domingo, 29 de marzo de 2009

A quemarropa,


Al era un maníaco. Jules sólo un imbécil. Por supuesto que podía trabajárselos a hostias sin problemas, pero decidió acabar rápido. De las muchas maneras de precipitar la muerte eligió la palabra. Encañonó al maníaco.

–Tranquilízate y abre bien los ojos. Vas a ver un fogonazo y luego vendrá la verdad. La reconocerás por su silbido metálico.

Apretó el gatillo. Fue hermoso. Jules se meó encima.


2 comentarios:

Steam Monkey dijo...

Me gustó, quizás muy yanki todo.

El murmullo de las cucarachas dijo...

Elije el arma... le pregunto el duelista...

Elijo... la palabra!!!..

y el gerundio les exploto entre los dedos!!!..

subidonnnn.. subidonnnn con esteeee texto tuyooooooooooooo!!...

voy muuu fumao...no nos hagas caso!!!

pero saludosssssssssss!!