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domingo, 1 de marzo de 2009

Andar el deseo salvaje,

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¿Un grito de guerra? ¡La libertad o el amor!, de Robert Desnos. Lo sirve Cabaret Voltaire. Háganse con un ejemplar: cómprenlo, pídanlo en su biblioteca habitual, róbenlo si es necesario, a mí tanto me da, a Desnos tanto le da. Sobre todo no esperen. En cuanto lo tengan lean el primer capítulo, "Las profundidades de la noche". Lean el primer capítulo allá donde les coja, de pie si es preciso, porque casi no hay tiempo, si es que aún lo hay. Lean el primer capítulo de un extremo a otro y después, si así debe ser, no lean más, abandonen el libro en un banco, en una marisma, en un retrete público, abandonen el libro pero nunca antes de haber leído el primer capítulo, nunca antes de haber leído y digerido el primer capítulo. Pide rápidas dentelladas, pide acción inmediata. "Con la cabeza pesada de tanta embriaguez, la perseguí, guiado por su abrigo de leopardo". Tal vez aún lleguen a tiempo de ver su ciudad como una mujer que se desnuda por las esquinas y cuya piel y cuya ropa interior llena el aire de perfume a sin plomo y cerveza caliente. "Desnuda, ahora estaba desnuda bajo su abrigo de piel leonada". Tal vez aún tengan tiempo de ser hijos e hijas del pavimento, tal vez aún puedan querer perseguirse hasta el extremo de la noche siguiendo rastros y oliendo huellas. "La fricción del tejido con sus caderas despertaba en ella, sin duda, deseos eróticos mientras andaba por la avenida de Les Acacias con rumbo desconocido". Una erótica, si aún es posible, como forma de civismo, como única ética del asfalto si es que aún hay tiempo. ¡La libertad o el amor!, un grito de guerra, un modo de inseminar sus pasos.


martes, 3 de febrero de 2009

El viaje, las librerías, los hogares

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a en Joan i na Mar,
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Sea como sea que uno esté alojado -bien, o muy bien, como es el caso-, ocurre fácilmente que al llegar a una ciudad nueva, desconocida, me aparezca la necesidad de buscar una segunda residencia, una guarida. Las librerías son espacios propicios para satisfacer esta necesidad y, si por un cruce de azares ocurre que en la librería encontrada no sólo se sirven libros sino también expressos, si sucede que suena un disco conocido de Stéphane Grappelli y Django Reinhardt, y si en las bien nutridas estanterías se han ocupado de tener todos los volúmenes de la imprescindible Cabaret Voltaire o del inefable John Fante entonces uno ya no sólo se siente como en casa, se siente además entre amigos.

La librería en cuestión esta vez es Literanta, llibres i cafè -y café y café y café, etc.-, situada en el centro de Palma, como un vórtice llamando poderosamente en el rincón que forman el Carrer Can Fortuny y el Carrer del Call. Imprescindible para bibliófilos de visita en la ciudad insular o para nativos -consulten catálogo. Imprescindible, también, para saraófilos -amantes de los saraos, consulten programa.


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domingo, 9 de noviembre de 2008

Canallas ejemplares, Lacenaire


Pierre François Lacenaire: (Francheville, Rhône, 20 de diciembre de 1800 - París, 9 de enero de 1836), poeta romántico, orador, articulista, estafador, asesino e insigne inaugurador de la metafísica del crimen -en palabras de la prensa de la época.

Pocos asesinos han dejado una estela tan amplia en el mundo de las letras, especialmente entre aquellos enfants terribles que pretendieron una escritura firmemente asida a lo salvaje en la palabra. Su amplia influencia en Lautréamont, su aparición en la Antología del humor negro de André Breton o la recurrente cita por parte de Guy Debord de la frase de Lacenaire en la película de Marcel Carné -"Hace falta todo tipo de gente para construir un mundo... o para destruirlo"-, muestra hasta qué punto la estetización del crimen, como deriva cultural encabezada por Lacenaire, llega a formar parte de la cultura de la vanguardia literaria desde el final del siglo XIX.

La incidencia de unas sintomáticas nupcias entre el crimen y la literatura no es sólo una lectura retrospectiva. La prensa de la época comienza a insinuar la posibilidad de que una misma raíz maligna estuviese nutriendo al satanismo romántico y al crimen estetizado:

"Es cierto que la literatura frenética, en nuestros días, ha llegado lejos en el desenfreno de las concepciones satánicas, pero no ha ido más allá del tipo infernal juzgado estos días en los tribunales del Sena. ¿Se dirá que ha nacido un solo monstruo de la influencia de las letras de nuestra época? ¿O bien estas letras no han sido más que la monografía de una raza inmunda que ha brotado de repente en el álito de los funestos días que estamos viviendo?"

Diario de Rouen y del departamento de Seine-Inférieure, domingo 15 de noviembre de 1835. "Audiencia de Calvados. Lacenaire y Rivière", en Michel Foucault, Yo, Pierre Rivière, habiendo degollado a mi madre, mi hermana y mi hermano...

Pero este viraje del mundo del crimen, por el cual se sitúa en los aledaños del arte -el libro de Thomas de Quincey, El asesinato considerado como una de las Bellas artes es sólo trece años posterior al ajusticiamiento de Lacenaire-, puede ser leído como correlato de un cambio mayor: por primera vez en la historia, el crimen está asumiendo en esta época formas burguesas de existencia, y lo novelesco del héroe no es sino uno de sus episodios. La imagen del crimen desde ahora ya no será la del pillaje, la sedición o el vandalismo, sino la del negocio.
En la crónica de los sucesos del caso Lacenaire, tal y como se expone en el extracto del tercer volumen de Causas célebres que presentamos al final de éste artículo, aquello que destaca si se deja a un lado toda la parafernalia lingüística sobre la naturaleza torcida del criminal o sobre la exigencia insatisfecha de la culpa y el arrepentimiento, es la continua consideración de la fría lógica del crímen como agravante. Los asesinatos de Lacenaire se ejecutan conforme a un plan y siguiendo una escrupulosa visión mercantil por la cual las muertes no son sino costes asumidos -y asumidos sin ninguna carga de valor- para la consecución de fines socialmente promovidos. En palabras de Foucault, con Lacenaire, "la burguesía se proporciona sus propios héroes criminales" -Microfísica del poder, "Entrevista sobre la prisión: el libro y su método". Y algo debió conmoverse en los corazones de la burguesía francesa cuando supieron que uno de sus muchachos había llevado los principios de su forma de gestionar el tiempo de vida hasta una nueva esfera: la de la jungla de los bajos fondos. Entre Lacenaire y Robinson Crusoe, en fin, tal vez sólo la vergüenza del buen cristiano.




lunes, 20 de octubre de 2008

Siempre en Polonia,

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A los amigos de la carne humana: el último bistec está servido. Tras el imprescindible Suicidios y literaturas, vuelve Vacaciones en Polonia con el suculento número 4: Literaturas antropófagas. Las infinitas formas materiales y figuradas de la deglución de lo humano -canibalismo, alterfagia, autofagia...- recogidas en un volumen, como viene siendo costumbre, ejemplarmente editado.




domingo, 12 de octubre de 2008

La fotografía fotografiada,




Mikhail Kaufman con su cámara al hombro, un soldado tomando una instantánea de su novia en las escaleras de la National Gallery of Art en Washington D.C., un turista fotografiando el paisaje desde la ventanilla del avión, Dorothea Lange documentando los más recónditos Estados Unidos, Robert Capa en la imagen tomada por su compañera Gerda Taro...

La fotografía se ha contado a sí misma y en dicho relato concurren tanto pioneros y profesionales destacados del medio como seres anónimos, usuarios de la cámara fotográfica como utensilio doméstico. En el cruce de planos de la fotografía fotografiada queda preso el conjunto de gestos que acompaña al uso de la máquina, las poses del observador mediado -las espaldas encorbadas, las actitudes de espera-, pero también los nuevos registros del viajero ya siempre turista y las nuevas vías de la memoria, ya siempre visual. En cambio, de toda la serie captan de forma especial mi antención las imágenes en las que se muestra la cámara fotográfica no sólo como un medio por el cual -por el cual se capturan imágenes, por el cual se convierten los hechos en memoria o se documentan acontecimientos- sino también como un medio en el que. El soldado que arregla el nudo de su corbata y repeina su cabello o el conjunto de escolares, instruidas por el fotógrafo sobre las exigencias de pose en las fotos de grupo, plantean el hecho de la máquina fotográfica como moduladora del espacio -espacio del cuerpo, espacio del grupo-, de un espacio en el que se debe dar satisfacción a los requisitos de la máquina. Es así como en la fotografía fotografiada no sólo accedemos a la intimidad de los usuarios de una máquina, accedemos además a la intimidad de la máquina misma.



viernes, 5 de septiembre de 2008

Azar Dadá,


De entre todos los pasajes en que Dadá expone su peculiar amor por el aspecto lúdico del azar en la creación de textos, tal vez el más conocido sea aquel de Tristan Tzara en el que da las instrucciones "Para hacer un poema dadaísta":

"Coja un periódico.
Coja unas tijeras.
Escoja en el periódico un artículo de la longitud que quiera darle a su poema.
Recorte el artículo.
Recorte a continuación con cuidado cada una de las palabras que forman el artículo y métalas en una bolsa.
Agítela suavemente.
Ahora saque cada recorte uno tras otro.
Copie concienzudamente en el orden en que hayan salido de la bolsa.
El poema se parecerá a usted, y es usted un escritor infinitamente original y de una sensibilidad hechizante, aunque incomprendida por el vulgo."

Tristan Tzara, "Dadá manifiesto sobre el amor débil y el amor amargo", en Siete manifiestos Dadá

En su Historia del dadaísmo, Hans Richter recuerda otra técnica consistente en lanzar contra el suelo o contra un papel una serie de palabras recortadas, para sentir lo grácil de la distribución casual en el espacio de las palabras convertidas, en una clara evocación al libro de Mallarmé, en dados lanzados al aire.

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A todos aquellos que han llegado a creer que "cortar" y "pegar" no son más que dos comandos -Ctrl+X y Ctrl+V, respectivamente-, no se les puede recomendar que prueben estas técnicas Dadá. En cambio, pueden pasarse por Wordle, donde podrán obtener sencillamente imágenes como la que encabeza este artículo y que, de algún modo remoto, parecen inspirarse en aquel recuerdo de Richter.

sábado, 26 de julio de 2008

White Russian mood,

Pour coffee liqueur -2/10- and vodka -5/10- directly
into old fashioned glass filled with ice. Float fresh
cream -3/10- on the top and stir in slowly.



Espátula en mano, nos hemos deshecho del papel pintado que cubría el fondo para sustituirlo por este hermoso blanco y, como en aquel texto de Mrozek, lo que antes estaba aquí ahora está allá y lo que estaba allá ahora está en medio. Algunos cambios tienen sus razones mientras otros se destacan por ser por completo poco razonables. La incorporación del blanco escrupuloso se debe, sin duda, a cierto amor por el negro. Como decía Emil Ruder en Typography, "los signos tipográficos impresos sobre el papel blanco cautivan, activan y regularizan la luz". Además, si en una página impresa todo habla desde todas partes, en el anterior formato había demasiadas cosas hablando al mismo tiempo, el ruído era excesivo.
Un cambio poco razonable es el que compromete al ancho de la línea.
Un renglón que supere los 70 caracteres es, necesariamente, un renglón poco legible. Ahora los tragos son largos, y las líneas de los textos sin ilustrar superan con creces los 100 caracteres. Cualquiera de los viejos nuevos tipógrafos lo desaconsejaría. En cambio, los nuevos nuevos tipógrafos harán aspavientos ante el hecho de que los hipervículos dentro del cuerpo del texto ya no resaltan con un color completamente diferente. Están matizados con un tono gris fuerte, como si de una puerta camuflada en la pared se tratase.

Por lo demás, el despiece continúa.


miércoles, 16 de enero de 2008

Los salvados,



Los amantes del libro digital -los bibliodigitófilos- tal vez recuerden una página que, desde Argentina, se destacó en la esfera de la edición electrónica al presentar de forma gratuita una muy cuidada selección de títulos maqueteados ejemplarmente. Me refiero a la desaparecida letrae (www.letrae.com.ar). En esta época de lo efímero no podía esperarse que algo así durase siempre. Aún podemos, no obstante, rescatar los libros perdidos de nuestra memoria-máquina, a lo Farenheit 451. Husmeando en las viejas carpetas hemos podido encontrar estos títulos -los detallo en los comentarios-, desde ahora a disposición de cualquiera.

[letrae]

[Los títulos incluidos en la lista -ver comentarios- pueden igualmente
solicitarse a través del correo del blog]



miércoles, 10 de octubre de 2007

El método,


Cualquier persona que haya intentado en algún momento de su vida aprender una lengua extranjera habrá topado, a buen seguro, con los libros de método. La primera obra dramática escrita por el genial Eugène Ionesco tiene su raíz en dicha experiencia. El método Assimil de inglés debió resultar a Ionesco suficientemente inspirador como para componer con los ejemplos que proponía los diálogos de lo que sería una de sus obras más afamadas: La cantante calva. Con ello, la dramaturgia del absurdo de más alto nivel encontraba su parentesco con la pantomima de lo cotidiano depositada en los mencionados manuales.
Como homenaje a todos los esforzados estudiantes de lenguas metodizadas ofrecemos hoy dicha obra:

jueves, 7 de junio de 2007

Dadá 1, Los impresentables

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A Dadá no se lo presenta. Dadá no es nada, Dadá es la nada en su presencia fortuita y escurridiza, la gran Nada acumulada haciéndose manifiesta en una destrucción icónica orquestada bajo la batuta de la recodificación bufonesca. Dadá es el carnaval en el día de la muerte de Dios. Dadá-nada-histrión, Dadá-nada-bufón, Dadá-nada-máscara-guantazo, Dadá-nada-risa y Dadá-nada-burla, y Dadá-dadá-nada-Dadá. Risa y burla de lo riguroso, rictus desencajado de carcajada ante lo solemne, infantilismo contra los inteligentes y asco frente al sentido común. No hay palabras: Dadá mató la gramática en el poème simultan, en el poema fonético, en el poema visual, como tres gestos de obús certero.

Hugo Ball, en su diario el 16 de julio de 1915:

«La palabra se ha revelado; habitó entre nosotros.
La palabra se ha convertido en mercancía.
A la palabra hay que dejarla tranquila.
La palabra ha perdido cualquier dignidad.»
Hugo Ball, La huida del tiempo (un diario)


Hoy ofrecemos dos muestras de la trasgresión Dadá desde el lenguaje: el facsímil del primer número de la revista Dadá en su edición francesa y las grabaciones de algunos poemas fonético-visuales de Raoul Hausmann.