martes, 11 de diciembre de 2007

Dadá 3, Lenguaje sin lenguaje


Marzo de 1916, pocos días después del estallido de Verdún y sólo un més después de la apertura del Cabaret Voltaire, Hugo Ball escribe:

"El hecho de que la imagen del hombre esté desapareciendo poco a poco de la pintura de esta época y que todas las cosas ya no aparezcan más que en estado de descomposición es otra prueba de lo desagradable y manido que se ha vuelto el rostro humano y lo abominable de cada uno de los objetos de nuestro entorno. La poesía ya está casi decidida a abandonar el lenguaje por razones análogas. Son cosas que, tal vez, nunca se hayan dado hasta ahora."

Hugo Ball, La huida del tiempo (un diario), 5.III.1916

Puede introducirse matices a cada una de las frases de este párrafo y, aun así, sigue siendo certero al señalar cierta tendencia que de un modo indudable comienza a marcarse desde los primeros años del siglo XX: así cómo el hombre ha llegado a ser un extranjero de sí mismo, ha llegado a ser también un extranjero de sus palabras. El silencio inicia su travesía o, al menos, se muestra del modo más virulento.
En 1902 se publicaba Ein Brief de Hugo von Hofmannsthal -conocida también como Carta de lord Chandos-, y se inauguraba en la centuria una sospecha que poco después sería una decidida certeza: las palabras pierden valor, las palabras nos están abandonando, las palabras ya no alcanzan a tocar las cosas.

"He perdido por completo la capacidad de pensar o hablar coherentemente sobre ninguna cosa."

Hugo von Hofmannsthal, Carta de lord Chandos

Pero lo que en Hofmannsthal aparece como síntoma en Dadá se convertirá en táctica. Táctica para explicitar lo que en el tiempo es sintomático, aquello que es tendencia. A la vez, apropiación del espacio dejado por la retirada del lenguaje y creación de una poesía que abandone la palabra y que, pese a todo, se erija como poesía. Partir del "no hay lenguaje" para que haya otro lenguaje, ahora tan inexpugnable como sea posible. Un lenguaje que no sirva y que no pueda estar al servicio de la malversación del lenguaje. La poesía fonética, "los versos sin palabras" parten desde el principio con este programa como trasfondo:

"Con este tipo de poemas sonoros se renunciaba en bloque a la lengua, que el periodismo había vuelto corrupta e imposible. Suponía una retirada a la alquimia más íntima de la palabra, se abandonaba incluso la palabra para preservar así un último recinto santísimo para la poesía. Se renunciaba a hacer poesía de segunda mano: es decir, a asumir palabras (por no hablar ya de frases) que no se hubieran acabado de inventar para uso propio, enteramente nuevas y flamantes."
Hugo Ball, Ibíd., 24.VI.1916

En la deriva de la Sprachkritik y en la manifestación de la Sprachkrise, Dadá es una avanzadilla irrenunciable y, por ello, cualquier estrategia textual que después de los años '20 asuma el silencio y la pobreza del lenguaje como reto bebe sangre Dadá.


2 comentarios:

mujer poliédrica dijo...

un personaje de la película 'cartas del parque' dice que "las palabras son fuente de mal entendimiento"... quizá lo sean por su condición de vacuidad llena de significados...
adorable carta a lord chandos a propósito de lo adorable que sería un bocadillo de honor, o hacer solemnemente un pacto de jamón, o pedir de postre una locomotora con trocitos de fresas por favor...

B.J. Turner dijo...

Muchas gracias por el comentario, mujer de múltiples caras. Anoto la película y espero poder probar pronto alguno de esos manjares contigo.

Hasta pronto.

PD, "Y hay silencios que triunfan, y el nuestro triunfó, lala lala"